Corrían los años 50 y el amor por los colores de nuestro Sevilla F.C. ya estaba implantado en Cabra en un puñado de aficionados, de muy buenos aficionados egabrenses.

En aquellos tiempos duros, no existía lógicamente ni canal de pago, ni se emitía en abierto, ni siquiera por Internet. Eran otros tiempos, otras circunstancias, otra vida, otro mundo, pero algo había que nos ha perdurado, algo existía ya desde entonces que se mantiene en nuestra tierra: el amor a unos ideales deportivos, a un juego, a un equipo, a unos colores, a una entidad, a un club: al SEVILLA F.C.

La semilla que se implantó en los albores de los años 50 floreció y perdura aún en nuestros días. Hoy podemos decir que alrededor de nuestra Peña se reúne una buena gente, una buena afición pero sinceramente es honrado reconocer que lo tenemos mucho más fácil; la cantidad y calidad de medios de comunicación nos facilitan el calor que acrecienta la ilusión por nuestro equipo. Pero preguntémonos: ¿y hace 60 años? ¿cómo se podía mantener ese cariño, ese amor a un club?.

No, no debió ser nada fácil. Podemos imaginarnos la fuerza que mantiene una afición sincera, aún en los momentos duros y, puestos a ello, será más sencillo visualizar a un grupo de jóvenes, que se reunía en la primera planta del bar "El Ocho". Para los de menor edad aclararles que este sitio se trataba de un bar castizo situado justo a las espaldas del actual Ayuntamiento. Allí se reunían para poder escuchar la restransmisión de algún partido o para enterarse de los resultados y sobre todo para hablar de "su Sevilla", del Sevilla de sus amores.

También eran momentos para organizar viajes aprovechando que el equipo se desplazara por aquí cerca: a Córdoba, Granada, Málaga y sobre todo, cuando jugaba en su lugar de origen, en el antiguo Nervión.

Aunque de forma "oficiosa", se puede considerar que ya en aquellos momentos empezó a funcionar una Peña Sevillista local con Antonio Moreno Maíz como presidente. Como trabajaba en una empresa de autobuses que comunicaba con Córdoba y resto de provincias limítrofes, Antonio Moreno organizaba y facilitaba los desplazamientos de los aficionados.

El famoso y legendario "Coche Corpas" era un medio habitual también en sus viajes futboleros. Autobuses como los de aquella época ponían a prueba su enorme afición, pues cada viaje se convertía en una auténtica odisea: transporte lento, repleto de incomodidades y averías. Como los partidos eran generalmente los domingos por la tarde, al regreso se podían tirar toda la noche, llegando al amanecer justo para incorporarse a sus respectivos trabajos en la mañana del lunes.

Comentan que los precios de las entradas podían oscilar entre las 8 y 10 ptas (año 1949) y 5 ptas si en aquellos momentos se estaba haciendo el servicio militar y se iba uniformado de soldado.

Es justo y elogioso reconocer y recordar los nombres de aquellos buenos aficionados como: Antonio Moreno Maíz, Joaquín Ocaña, Rafael Manjón-Cabeza Rojas, Rafael Fernández, Vicente Roldán, los hermanos Pérez-Aranda (Paco, Jaime y Pepe), Juan Alcántara Arroyo... y algunos más.

Precisamente, este último, mi querido "Juanito", me contaba hace ya algunos años, como anécdota, que cuando se fue a vivir a la capital de España, le gustaba presenciar los partidos cuando iba el Sevilla a jugar contra el Real Madrid. Como era el único que animaba al Sevilla, se ponía su gorra blanca y roja con un gran escudo del Sevilla y lo miraban "raro". Más raro suena eso ahora, cuando multitud de aficionados se desplazan con el equipo por todos los lugares donde juegue.

Repasando curiosamente los apellidos de algunos de aquellos jóvenes aficionados de los años 50 observamos que en la actualidad, en nuestra Peña, se repiten algunos de ellos; señal inequívoca que su semilla, su afición por el SEVILLA F.C. prendió no sólo en sus corazones sino también en los de sus descendientes.

Rafael Manjón-Cabeza Ortega

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Orígenes de la

Peña Sevillista Egabrense (años 50)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bar "Feryla" . Entre las tres personas, y detrás de la barra, se distingue a la izquierda a Rafael Fernández .

En la pared de fondo se observa un cartel conmemorativo del 50 Aniversario de la fundación del Club.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el Sánchez Pizjuán

De izquierda a derecha: Rafael Manjón, Antonio Montilla y Antonio Muñoz

 

 

 

 

 

 

 

Equipo a finales de los 60

 

 

 

 

 

 

Joaquín Ocaña: un gran aficionado al fútbol y en especial a su "Sevilla".

Todos los lunes llevaba a la tienda de Rafael Manjón la crónica del partido del domingo e intercambiaban impresiones de la marcha de su equipo.

Siempre veía con optimismo la situación del club.

De tan buen aficionado únicamente podía salir una familia entera "sevillista": hijo, nietos y biznietos.

 

 

Fotos del primer viaje de la Peña actual.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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